Memorias de la Vieja Castilla
Los caminos de la memoria

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lunes, 2 de noviembre de 2026

Historia de Autillo de Campos (ca.900-2026)

Inicio con esta entrada un recorrido histórico por los pueblos cercanos a Fuentes de Nava que recorrí en mi  juventud, empezando por Autillo de Campos y continuando por Abarca, Castromocho, Villarramiel,  Frechilla y  Becerril de Campos. Como decía en la entrada del blog referida a los viajes veraniegos a Fuentes, los dos o tres últimos días de vacaciones los pasábamos en casa de mis tíos Angel y Afrodisia en el cercano pueblo de Autillo de Campos, a casi cuatro kilómetros de Fuentes. Tenían una casa grande, de dos plantas, a la entrada del pueblo, muy cerca de la iglesia de Santa Eufemia, cerca de la actual plaza de la Constitución y  a la izquierda del antiguo ayuntamiento del pueblo, actual centro social Doña Berenguela. El antiguo ayuntamiento se encontraba frente a la iglesia parroquial de Santa Eufemia y fue construido entre 1893 y 1901, según las inscripciones que conserva. Junto al Ayuntamiento se encontraba el popular bar de «La Tele», llamado así porque allí se instaló, durante los años setenta, uno de los primeros televisores del pueblo. Era un lugar habitual de reunión, especialmente después de la misa dominical

Ubicación

Autillo es un pueblo de reducidas dimensiones que, sin embargo, ocupa un lugar destacado en la historia medieval de Castilla. Fue aquí, en junio de 1217, donde tuvo lugar uno de los acontecimientos decisivos de aquella época: la proclamación de Fernando III como rey de Castilla. 

El pueblo se extiende por una llanura de suaves horizontes, atravesada por el río Valdeginate, cuyas crecidas han inundado tradicionalmente las praderas y terrenos bajos de sus alrededores. Se encuentra a 33 kilómetros de la capital. Limita con Abarca de Campos y Villarramiel por el sur, Frechilla por el norte, Guaza de Campos por el oeste y Fuentes de Nava por el este. Esta última localidad se encuentra a tan solo poco más de tres kilómetros. Por sus cercanías discurre también el ramal de Campos del Canal de Castilla. El núcleo urbano queda apartado de las carreteras principales que comunican Frechilla, Villarramiel y Fuentes de Nava, aunque dispone de varias vías locales que permiten acceder a estas poblaciones.

El nombre del pueblo procede del término latino "altum" relacionado con la idea de altura o elevación del terreno. En un documento de 1221 aparece mencionado como "Autiello" que se podría traducir como pequeño alto o altillo, algo muy curioso si tenemos en cuenta que la comarca se caracteriza precisamente por su horizontalidad.

Autillo de Campos probablemente se fundó como núcleo medieval a finales del siglo IX, aproximadamente entre los años 880 y 900, durante el proceso de repoblación cristiana de Tierra de Campos. No obstante, no disponemos de una fecha exacta de fundación. En el año 1059 encontramos una de las primeras referencias documentales concretas a Autillo, mencionado como cabecera de un alfoz (un tipo de demarcación territorial) en tiempos de Fernando I de León. Esto demuestra que a mediados del siglo XI ya era una población con cierta importancia administrativa. Según el investigador Marcial de Castro Sánchez  el núcleo primitivo de Autillo pudo encontrarse precisamente en la zona elevada de la actual calle del Castillo, próxima al río Valdeginate. 

Proclamación de Fernando III en Autillo como rey de Castilla

El episodio más relevante de la historia de Autillo de Campos tuvo lugar el 14 de junio de 1217, cuando el infante Fernando, hijo de Berenguela de Castilla y Alfonso IX de León, fue proclamado rey de Castilla. Para comprender la trascendencia de aquel acontecimiento es necesario situarse en el complejo escenario político de comienzos del siglo XIII. Tras la muerte del rey Alfonso VIII en 1214, el trono castellano pasó a su hijo Enrique I, todavía menor de edad. La regencia y la tutela del joven monarca provocaron fuertes enfrentamientos entre distintas facciones nobiliarias, especialmente entre los partidarios de su hermana Berenguela y los seguidores de Álvaro Núñez de Lara, uno de los personajes más poderosos de la nobleza castellana.

En aquellos años destacó la figura de Gonzalo Ruiz Girón, señor de Autillo, perteneciente a una importante familia nobiliaria. Hijo de Rodrigo Gutiérrez Girón y María de Guzmán, había desempeñado el cargo de mayordomo de Alfonso VIII desde 1198 hasta la muerte del monarca en 1214. También había participado, junto a varios de sus hermanos, en la batalla de Las Navas de Tolosa, librada el 16 de julio de 1212.

Gonzalo Ruiz Girón se convirtió en uno de los principales defensores de Berenguela frente a las pretensiones de Álvaro Núñez de Lara, quien ejercía una considerable influencia sobre el joven Enrique I. En medio de aquellas disputas, Berenguela encontró refugio y protección en Autillo de Campos, bajo el amparo de la familia Girón. La inesperada muerte de Enrique I, ocurrida en mayo de 1217, precipitó los acontecimientos. Berenguela, heredera legítima de los derechos sucesorios castellanos, renunció al trono en favor de su hijo Fernando. Fue en Autillo donde se produjo su proclamación como rey de Castilla, antes de que se celebrase en Valladolid el acto solemne que consolidaría su reconocimiento como monarca. Aquel episodio convirtió a esta pequeña villa de Tierra de Campos en escenario de un acontecimiento trascendental para la historia peninsular.

Conviene, no obstante, distinguir dos momentos históricos que a menudo aparecen confundidos en los relatos locales. En 1217 Fernando III accedió al trono de Castilla, mientras que la unión de las coronas castellana y leonesa en su persona se produjo en 1230, tras la muerte de su padre, Alfonso IX de León. Desde entonces, ambos reinos quedaron vinculados bajo un mismo soberano, un hecho decisivo en la formación histórica de la Corona de Castilla. Los acontecimientos de 1217 quedaron recogidos en la tradición cronística medieval, entre otras fuentes, en la "Estoria de España" impulsada por Alfonso X el Sabio, nieto de Fernando III, cuya narración permite acercarse al contexto político de aquellos años.

La desaparecida ermita del Castillo

La tradición local sitúa los acontecimientos de 1217 en las inmediaciones de la antigua ermita del Castillo, ubicada en la calle que todavía conserva ese nombre, en el suroeste del pueblo. La ermita desapareció en el siglo XIX, hacia 1850, pero durante mucho tiempo albergó una inscripción que recordaba la vinculación de aquel lugar con la proclamación de Fernando III. Hoy una placa conmemorativa señala el emplazamiento donde se encontraba el desaparecido edificio.

De aquella ermita procede también una de las imágenes religiosas más veneradas de Autillo: la Virgen del Castillo, conocida asimismo como Virgen de las Batallas. Se trata de una talla románica que, según la tradición, estuvo relacionada con Fernando III, de quien incluso se decía que la llevaba consigo durante sus desplazamientos. La imagen fue rescatada tras la desaparición de la ermita y trasladada a una capilla de la iglesia parroquial de Santa Eufemia, donde continúa recibiendo veneración. La memoria popular conserva igualmente el relato de que el joven Fernando rezó ante esta Virgen antes de convertirse en rey.

El palacio de los señores de Reinoso

Otra huella del pasado medieval se encuentra en las proximidades de la plaza del pueblo. Allí se conservaron durante muchos años restos de una antigua construcción de ladrillo, conocida popularmente como «el palacio», que algunos relacionan con el castillo o residencia señorial de doña Berenguela.  Fue donado al Ayuntamiento en 2019 y rehabilitado para sede del ayuntamiento y del consultorio médico. El 11 de junio de 2022 se inauguró la nueva Casa Consistorial tras una profunda obra de restauración y adaptación a  los nuevos usos.


La iglesia de Santa Eufemia


El edificio religioso más importante de Autillo de Campos es su iglesia parroquial, dedicada a Santa Eufemia, patrona de la localidad. El templo fue levantado durante la segunda mitad del siglo XVI. Sobre su crucero aparece grabada la fecha de 1598, que posiblemente corresponda a la conclusión de una parte importante de las obras. Construida principalmente en piedra y ladrillo, la iglesia presenta una amplia nave interior, articulada mediante pilastras adosadas a los muros.  Su cubierta está formada por bóvedas de medio cañón con lunetos, mientras que el crucero se remata con una cúpula rebajada. La fachada principal, de estilo neoclásico, corresponde a finales del siglo XVIII y está presidida por una escultura de Santa Eufemia. A un lado se eleva la torre de ladrillo, construida a finales del siglo XVI. El interior conserva un notable conjunto de obras artísticas de distintas épocas, especialmente de los siglos XVI al XVIII. En el lado del Evangelio destacan una pila bautismal del siglo XVI, tres retablos barrocos y un púlpito perteneciente al mismo estilo.
 
El presbiterio está presidido por un gran retablo mayor, realizado por Pedro Bahamonde en 1732, que reúne diversas esculturas y constituye una de las piezas artísticas más relevantes del templo.En el lado de la Epístola se conservan otras obras de interés, entre ellas una pintura de Cristo crucificado de finales del siglo XVI, una escultura de San Antonio de Padua de mediados del XVIII y una tabla que representa la predicación de San Juan Bautista ante Herodes, relacionada con el círculo del maestro de Becerril. También merece atención una pintura de la Transfiguración del Señor, copia de una composición de Rafael, fechada a finales del siglo XVI. El coro alberga un relieve de los doce apóstoles, mientras que en la sacristía se conservan una tabla del Entierro de Cristo y una pintura de la Inmaculada Concepción de mediados del siglo XVII. Completa este conjunto patrimonial un órgano barroco, restaurado en época reciente, testimonio de la importancia que la música litúrgica tuvo durante siglos en las iglesias castellanas. La iglesia de Santa Eufemia custodia asimismo la imagen de la Virgen del Castillo, especialmente querida por los habitantes de Autillo y estrechamente vinculada a la memoria medieval de la población.

La historia de Autillo de Campos demuestra que el protagonismo de una localidad no siempre guarda relación con su tamaño o con su población. En este pequeño rincón palentino se entrecruzan la memoria de las grandes familias nobiliarias medievales, los conflictos sucesorios de la monarquía castellana, las devociones religiosas que han atravesado los siglos y un patrimonio artístico que merece ser conocido y preservado. El recuerdo de Berenguela, Gonzalo Ruiz Girón y Fernando III sigue formando parte de la identidad de Autillo, mientras que la iglesia de Santa Eufemia, la Virgen del Castillo y las antiguas calles del pueblo conservan los testimonios materiales y simbólicos de aquel pasado. Hoy, cuando la despoblación amenaza la continuidad de tantos pequeños núcleos rurales, recuperar y divulgar estas historias constituye también una manera de mantener viva la memoria de Tierra de Campos.

Fiestas y tradiciones

El calendario festivo de Autillo de Campos está presidido por dos celebraciones religiosas que mantienen viva la identidad de la localidad. La festividad de Santa Eufemia, patrona del municipio, tiene lugar el 16 de septiembre y constituye una de las principales citas del año para los vecinos y quienes mantienen sus vínculos familiares con el pueblo. Otra celebración destacada es la de la Virgen del Castillo, cuya fiesta se celebra el viernes anterior a Pentecostés. La devoción a esta imagen hunde sus raíces en la tradición medieval y en su vinculación con el recuerdo de Fernando III y doña Berenguela. Doña Berenguela da,  por otra parte, nombre al centro social del pueblo. Está situado en el nº 4 de la calle Solana y es la continuación del histórico bar de «La Tele», situado junto al antiguo Ayuntamiento.

Evolución histórica de la población de Autillo de Campos

Como tantas otras localidades de Tierra de Campos, Autillo ha experimentado una profunda transformación demográfica desde mediados del siglo XIX.  A mediados del siglo XIX, Autillo se acercaba a los 800 habitantes. En 1900 todavía contaba con 687, pero tres décadas después su población se había reducido a 520. En 1960 eran 448 los residentes, y a comienzos del siglo XXI apenas superaban el centenar y medio. Según  datos recogidos en el INE, en 2025 el municipio tenía 125 habitantes, lo que supone una reducción aproximada del 84 % respecto a 1842. Esta evolución refleja un fenómeno común a buena parte de los pequeños municipios de Tierra de Campos: la pérdida progresiva de población, el envejecimiento y las dificultades para mantener los servicios y la actividad económica. Sin embargo, Autillo conserva un importante patrimonio histórico, artístico y cultural que forma parte de la memoria colectiva de la comarca.